Así de entrada podría parecer que el yoga y el running son disciplinas completamente opuestas. Y sin embargo si las practicamos juntas, resultan una combinación idílica para el cuerpo.
El yoga trabaja nuestra parte física y mental a través de determinadas posturas que te ayudan a aprender a seguir una rutina de ejercicios. Está probado que te ayuda a eliminar el stress y el dolor, e incluso es eficaz ayudándote a perder peso, aunque claramente no sea ese su objetivo principal.
Pero es que además gracias a la fuerza y flexibilidad que desarrollas en determinados músculos (principalmente en pecho, cuadriláteros, isquiotibiales y flexores de la cadera) el yoga resulta vital para runners, logrando una carrera más eficaz y saludable para tu cuerpo.
Y no se trata sólo del plano físico; ir superando nuevas posturas sobre la esterilla, cada vez más complicadas, supone ir venciendo poco a poco pequeños retos personales y ganando «resistencia mental», eso tan fundamental para corredores.
En Dorsia somos fans del running, unos adictos al asfalto. Y hemos descubierto que el entrenamiento previo no tiene por qué limitarse a horas de gimnasio y estiramientos clásicos. Los beneficios de la práctica de yoga, se notan.
Si tú también eres corredor/a ¿Quieres saber cómo introducirte poco a poco en la práctica de yoga con éxito?
1- Organiza tus entrenes adecuadamente. Programa la intensidad de tus clases de yoga de manera inversamente proporcional a la intensidad de tu entrenamiento corriendo: si una semana estás forzando más la carrera, ojo, suaviza con el yoga y no intentes darlo todo también en la esterilla. Debes encontrar el equilibrio en ambas prácticas.
2- Sé humilde. El yoga es una disciplina para pacientes. Puedes tardar años en lograr la perfección en tus posturas, si la alcanzas. Puede que ya seas un experto corredor/a, pero si eres nuevo en la esterilla, eres nuevo en la esterilla. Ten calma y sé muy perseverante. ¿Un consejo? Concéntrate en ti mismo y no te distraigas comparándote con tu vecino.
3- Cuídate. Ojo con las lesiones, si estás acostumbrado/a a exigirte mucho a nivel competitivo, habrás desarrollado una alta tolerancia a las lesiones y quizás tu tendencia natural sea a forzar la máquina. No te pases, el yoga hay que vivirlo y practicarlo cambiando el chip.
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